jueves, 10 de enero de 2019

La masturbación, siempre podremos autocomplacernos


La masturbación es un acto normal de la naturaleza en el acto sexual que los seres humanos practican desde su infancia y lo que permite conocer mejor nuestro cuerpo y saber, así como pedirle a nuestra pareja como ha de tocarnos para darnos el máximo placer.

Ya es hora de que te quites esos siglos de encima y no dejes que los prejuicios que se tienen sobre la sexualidad en general y la masturbación en concreto, te hagan no disfrutar de ese momento. Porque no hay nada mejor que un orgasmo.

Un pecado capital

La sexualidad y la autoestimulación han sido objeto de castigo y de críticas desde tiempo inmemorables en prácticamente todas las culturas del mundo (por no hablar de las religiones).

En la religión cristiana se consideraba pecado y se castigaba a los que se masturbaban de forma muy severa. Se sabe que aquellos que lo practicaban se decía que estaban poseídos y se les encerraba en unas jaulas que les impedía tocarse los genitales. A otros les ponían los llamados cinturones de castidad, los que eran para hombres tenían incluso unos pinchos que destrozaban el pene del hombre si éste tenía una erección.

En el siglo XIX se llegó a prohibir determinados alimentos por considerarlos afrodisíacos y estimulantes para estas “perversiones”.

Se llegó a pensar que producía ceguera, esterilidad, secamiento del cerebro, e incluso que detenía el crecimiento (por suerte, ahora se sabe que no es cierto). En otras culturas, por suerte, la sexualidad se ha visto como algo positivo y necesario para llevar una vida digna y acorde con los dioses.

¿Y qué pasa hoy?

Hoy en día afortunadamente se la considera una parte normal del despertar a la sexualidad, aunque todavía nos queda mucho camino por recorrer, ya que sigue teniendo una muy mala reputación y los que la practican suelen ser objeto de burla por muchos.

No obstante, todavía sigue habiendo una serie de mitos que no hemos conseguido superar aún, como que las personas que se masturban están salidas, que una mujer no debe hacerlo, que las personas mayores no lo hacen y que si tu pareja lo practica es que no queda satisfecha, lo que nos es cierto en ninguno de los casos.

Por ello, hemos de trabajar en concreto en este aspecto y eliminar una vez por todas esos tupidos velos que nos ciegan y no nos dejan disfrutar de la sexualidad abiertamente.