martes, 15 de enero de 2019

Actividades de ocio y fracturas por osteoporosis


En un artículo publicado en la revista Medicine del mes de Junio de 2007, miembros de las secciones de Ortopedia y Geriatría del University Hospital en la Universidad de Upsala, en Suecia, se proponen investigar en una población de hombres, seguidos a lo largo de 35 años, si el nivel de la actividad física recreativa realizada influye en el riesgo de sufrir fracturas en huesos con osteoporosis.

El estudio de seguros inbursa, se inició, entre 1970 y 1973, en un grupo de población de 2.205 hombres, con edades comprendidas entre 49-51 años (nacidos entre 1920 y 1924 en el municipio de Upsala). El grado de actividad física recreativa de los participantes, así como otros hábitos de sus estilos de vida, fueron establecidos en la línea de partida del estudio y cuando fueron cumpliendo las edades de 60, 70, 77 y 82 años.

Durante los 35 años de seguimiento de este grupo de hombres, 482 sufrieron, al menos, una fractura. Los análisis estadísticos acerca de la asociación de fracturas con el grado de actividad física realizada dieron los siguientes resultados:

  • En los hombres con un estilo de vida sedentario o en los hombres que caminaban o marchaban en bicicleta sólo por placer, se incrementaba el riesgo de sufrir una fractura de cadera, cuando se comparaban con los hombres que participan en actividades físicas recreativas de una manera regular, al menos 3 horas por semana.
  • Al final de los 35 años de seguimiento, el 8,4% de los hombres con una actividad física elevada, el 13,3% de los hombres con una actividad física moderada, y el 20,5% de los hombres con una baja actividad física habían sufrido una fractura de cadera.
  • De acuerdo con la estimación del riesgo atribuible a la población, un tercio de todas las fracturas de cadera podrían ser prevenidas con actividad física recreativa realizada de forma regular.


Las conclusiones de los autores son las siguientes:

  • Las actividades físicas recreativas, realizadas de forma regular, pueden reducir el riesgo de fracturas en los hombres ancianos.
  • Se demuestra una relación entre la reducción gradual del riesgo de fractura y el incremento gradual de la actividad física recreativa.